domingo, 26 de abril de 2009

El efecto "sufferer" en la opinión pública.

A los que seguimos las tendencias pre-electorales nos ha llamado la atención el repunte que ha ha dado la intención de voto por el candidato Bosco Vallarino en la semana siguiente al proceso de investigación que buscaba determinar su aptitud para aspirar a un puesto de elección popular toda vez que en el pasado había optado voluntariamente por la ciudadanía norteamericana renunciando tácitamente a la panameña.
Más allá de los temas legales de si tiene o no derecho a ser elegido, quedó plasmado en los medios que Bosco se convirtió en gringo porque había sido víctima de persecución por parte del partido PRD, mismo que hoy gobierna Panamá y postula a su principal contrincante por la alcaldía capitalina, el Dr. Bobby Velázquez.
Bosco se muestra afectado, perseguido, acosado. El acoso llega hasta su familia, su madre anciana, su hijo menor que "lo vacilan en el bus escolar". Parte el alma.
Bobby, en cambio, muestra una imagen serena. Insta al tribunal a permitir que Bosco vuelva al ruedo electoral. Declara que no le teme a su participación y que no es a él a quien conviene su salida. ¡Error!
Solo una semana después se elimina toda la distancia entre ambos candidatos y hoy aparecen con un empate que ya no es técnico sino real, al decir de Fernando Estrella, director de IPSOS Panamá. Si vemos el levantamiento hecho por Dichter&Neira, Bosco Vallarino salta de 35% a 41%, aparentemente con votos que antes eran de Bobby y Bernal respectivamente.
Desde Perú nos llega una similar. Fujimori es condenado, dicen que sin pruebas contundentes. Sus defensores alegan que se intenta "prolongar el encierro del ex-presidente más allá de lo que establece la ley" y automáticamente se catapulta al primer lugar en las encuestas.
Esto nos deja dos lecciones:
1.No importa cuán culpable o inocente se sea, la gente se solidariza con las víctimas del poder. Así que para un candidato es relativamente favorable ser acusado y enfrentarse a un proceso legal en medio de una campaña electoral.
2. El manejo mediático incide mucho en la construcción de la "víctima". Es importante que el victimario no sea una persona natural, sino el Estado, la Justicia u otro ente lo suficientemente abstracto como para que permita asociarse con el partido gobernante.
Así que si en medio de una contienda electoral usted se enfrenta a una acusación legal, no se estrese. Llame a los medios, diga que lo acosan, que se burlan de su hijo, que el proceso fue ilegal... y esto, probablemente, le atraerá votos.

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