El problema de la no-respuesta se nos presenta habitualmente a quienes estamos involucrados en investigación social. Hay tres causas bien identificadas para esto:
- La persona realmente no sabe la respuesta
- La persona no quiere responder a la pregunta.
- La persona no desea pensar mucho su respuesta.
- El encuestador no hace la pregunta, no muestra las tarjetas o no lee las opciones de respuesta y marca directamente en NS/NR.
Las dos primeras, pueden desglosarse en:
- No sabe.
- No desea responder a esta pregunta.
Para la tercera, existe la posibilidad de no incluir en las tarjetas o de no leer la opción de no-respuesta. Esto obligaría a un encuestado poco motivado a elegir uno de los valores de respuesta pues no sabría que una de sus opciones es No responder.
En el caso del error del encuestador, esto únicamente se puede garantizar estando presente al momento de la entrevista y aquí entra la supervisión presencial que es tema de otro post.




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